La pavlova es un postre originario de Australia y Nueva Zelanda, llamado así por la bailarina rusa Anna Pavlova. Este postre ligero y esponjoso se caracteriza por su crujiente capa exterior y su suave interior, similar a un malvavisco. La clásica pavlova se cubre con crema batida y frutas frescas, creando un delicioso equilibrio de texturas y sabores. Su origen es a menudo debatido, ya que tanto Australia como Nueva Zelanda se atribuyen su invención, pero lo que es indiscutible es su popularidad en celebraciones y reuniones en ambos países. Al preparar la pavlova, es fundamental asegurarse de que las claras de huevo no tengan yemas, ya que la grasa puede impedir que se batan correctamente. El uso de vinagre y maicena en el merengue ayuda a lograr la textura perfecta, haciéndolo ligero pero lo suficientemente estable como para soportar los ingredientes. Disfrute de este postre solo o acompáñelo con un coulis de frutas frescas para un toque más sofisticado. La pavlova no es solo un capricho; es una celebración de las frutas de temporada y el final perfecto para cualquier comida. Es una tradición culinaria que une a la gente, lo que la convierte en un plato muy querido en muchos hogares.