El pato pekinés es uno de los platos más famosos de China, reconocido por su piel fina y crujiente y su carne jugosa. Este plato tiene una historia que se remonta a la época imperial, cuando era apreciado por los emperadores y servido en banquetes ceremoniales. Su preparación es todo un arte, con un proceso meticuloso para lograr el equilibrio perfecto de sabores y texturas.
La clave de un excelente pato pekinés reside en el proceso de secado de la piel, que le permite quedar increíblemente crujiente al asarse. El método tradicional consiste en colgar el pato para que se seque al aire durante horas, lo cual es crucial para lograr esa característica piel crujiente.
Al servir, el pato suele ir acompañado de panqueques finos, salsa hoisin y verduras frescas como pepino y cebolleta. La experiencia de envolver rebanadas de pato en el panqueque con un chorrito de salsa hoisin es esencial para disfrutar de este plato.
Esta receta puede parecer complicada debido a su largo proceso, pero el resultado bien vale la pena. El Pato Pekín no es solo una comida; es una celebración de sabores y tradición culinaria que une a la gente. Perfecto para ocasiones especiales o reuniones familiares, este plato impresionará a tus invitados y les dejará con ganas de más.