El falafel es un plato popular de Oriente Medio que ha alcanzado fama mundial. Originario del Levante, se elabora principalmente con garbanzos o habas molidas, se sazona con diversas hierbas y especias y se fríe a la perfección. Su origen es controvertido; algunos creen que se originó en Egipto, mientras que otros afirman que se popularizó en Israel y el Mediterráneo.
Las bolas de falafel se suelen servir en pan pita y se cubren con verduras frescas, pepinillos y salsa de tahini, lo que proporciona una comida deliciosa, nutritiva y saciante. El uso de garbanzos convierte al falafel en una excelente fuente de proteína y fibra vegetal, lo que lo convierte en un favorito entre vegetarianos y veganos.
La preparación del falafel implica dejar los garbanzos en remojo durante la noche, lo que ayuda a conseguir la textura perfecta. Al mezclarlos con hierbas como el perejil y especias como el comino y el cilantro, la mezcla se transforma en una sabrosa mezcla que luego se moldea en bolas o hamburguesas y se fríe hasta que estén doradas y crujientes.
El falafel se suele servir con guarniciones como hummus, tabulé o baba ganoush, lo que lo convierte en un plato versátil que se adapta a diversas comidas y ocasiones. Su profundo significado cultural representa la hospitalidad y la herencia culinaria de Oriente Medio.
En los últimos años, el falafel se ha convertido en un alimento popular en muchas culturas, presente a menudo en food trucks y restaurantes de todo el mundo, simbolizando la creciente popularidad de la cocina de Oriente Medio. Ya sea en un wrap, en una ensalada o como aperitivo, el falafel sigue deleitando el paladar en todo el mundo.